Cita del día

cada uno de nosotros es aquello que persigue y aquello por lo que se preocupa (M. HEIDEGGER).

El existencialismo es un humanismo - Jean-Paul Sartre Imprimir E-Mail
Escrito por tilde   

Image 

El existencialismo es un humanismo - Jean-Paul Sartre (breve resumen - Doce textos fundamentales del la Ética del siglo XX – Carlos Gómez).

En esta exposición, Sartre, reúne una serie de respuestas y aclaraciones a los diferentes reproches que suelen hacerse al existencialismo.

Sartre entiende por existencialismo una doctrina que hace posible la vida humana y que, por otra parte, declara que toda verdad y toda acción implican un medio y una subjetividad humana.

Lo que complica las cosas es que hay dos especies de existencialismos: los primeros, que son cristianos, entre los cuales, Sartre, colocaría a Jaspers y a Gabriel Marcel, de confesión católica; y, por otra parte, los existencialistas ateos y también a los existencialistas franceses y a sí mismo.

Lo que tienen en común es simplemente el hecho de considerar que la existencia precede a la esencia, o, si se prefiere, que hay que partir de la subjetividad.

En el siglo XVIII, en el ateísmo de los filósofos, la noción de Dios es suprimida, pero no pasa lo mismo con la idea de que la esencia precede a la existencia.

El existencialismo ateo, que representa Sartre, declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre o, como dice Heidegger, la realidad humana.

La existencia que precede a la esencia significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Este es el primer principio del existencialismo y también lo que se llama la subjetividad.

Con ello se quiere dar a entender, que el hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente, nada existe previamente a este proyecto; el hombre será ante todo lo que haya proyectado ser. No lo que quiera ser. Pues, si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es.

Por lo que el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y hacer recaer sobre él la responsabilidad total de su existencia. Y al decir, que el hombre es responsable de sí mismo, se quiere decir que es responsable de todos los hombres.

El segundo sentido profundo del existencialismo es que cuando se dice que el hombre se elige, se entiende que cada uno de nosotros se elige, pero también quiere decir con esto que al elegirse elige a todos los hombres. Lo que elegimos es siempre el bien, y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos.

Así, nuestra responsabilidad es mucho mayor de la que podríamos suponer, porque compromete a toda la humanidad.

Eligiéndome, elijo al hombre”

El existencialismo suele declarar que el hombre es angustia. Esto significa que el hombre que se compromete y que se da cuenta de que es no sólo el que elige ser, sino también un legislador que al mismo tiempo que a sí mismo elige a toda la humanidad, no podría escapar al sentimiento de su total y profunda responsabilidad.

Esta angustia es la que Kierkegaard llamaba la angustia de Abraham. Nadie se designa para ser Abraham, y, sin embargo, estamos obligados a cada instante a realizar actos ejemplares. Todo ocurre como si, para todo hombre, toda la humanidad tuviera los ojos fijos en lo que él hace y se ajustan a lo que él hace.

Y cada hombre debe decirse: ¿soy yo quien tiene el derecho a obrar de tal manera que la humanidad se rija según mis actos?

Se trata de una angustia simple, que corren todos aquellos que han tenido responsabilidades. Esta especie de angustia que describe el existencialismo se explica además por una responsabilidad directa frente a los otros hombres que compromete. No es una cortina que nos separa de la acción, sino que forma parte de la acción misma.

Y cuando se habla de desamparo, expresión cara a Heidegger, el existencialismo quiere decir solamente que Dios no existe y que de esto hay que sacar las últimas consecuencias.

Dostoiewski había escrito: “Si Dios no existe todo estaría permitido”

Éste es el punto de partida del existencialismo. Dicho de otro modo, si Dios no existe no tenemos nada ni detrás ni delante de nosotros, en el dominio luminoso de los valores, ni justificación ni excusa. Estamos solos sin excusa.

Es lo que Sartre expresa al decir que el hombre está condenado a ser libre.

Condenado, porque no se ha creado a sí mismo y, sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace.

El existencialismo no cree en el poder de la pasión. Piensa que el hombre es responsable de su pasión. Tampoco piensa que el hombre puede encontrar socorro en un signo dado, sino que piensa que el hombre, sin ningún apoyo ni socorro, está condenado a cada instante a inventar al hombre.

El desamparo implica que elijamos nosotros mismos nuestro ser. El desamparo va acompañado de la angustia. En cuanto a la desesperación, significa que nos limitaremos a contar con lo que depende de nuestra voluntad, o con el conjunto de probabilidades que hacen posible nuestra acción.

Sartre dice, que sólo hay realidad en la acción y agrega que el hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza, por lo tanto, no es otra cosa que el conjunto de sus actos, nada más que su vida.

Al decir que: “Tú no eres otra cosa que tu vida”, significa que el hombre no es más que una serie de empresas, que es la suma, la organización, el conjunto de las relaciones que constituyen estas empresas.

Por lo que uno mismo es la totalidad de sus actos y lo importante es el compromiso total.

En consecuencia, tenemos que vérnoslas con una moral de acción y compromiso.

Sartre mantiene que quiere una doctrina basada en la verdad, por lo que en el punto de partida no puede haber otra verdad que ésta: “pienso, luego existo”; esta es la verdad absoluta de la conciencia captándose a sí misma.

Pero en el existencialismo, nosotros nos captamos a nosotros mismos frente al otro y el otro es tan cierto para nosotros como nosotros mismos.

Así, el hombre que se capta directamente por el cogito descubre también a todos los otros y los descubre como la condición de una existencia.

Para obtener una verdad cualquiera sobre mí, es necesario que pase por el otro”

Así descubrimos un mundo que llamamos intersubjetividad, y es en este mundo donde el hombre decide lo que es y lo que son los otros.

Lo que el existencialismo le interesa demostrar es el enlace del carácter absoluto del compromiso libre, por el que cada hombre se realiza al realizar un tipo de humanidad, compromiso siempre comprensible para cualquier época y por cualquier persona, y la relatividad del conjunto cultural que puede resultar de tal elección.

En este sentido podemos decir, que hay una universalidad del hombre; pero no está dada, es construida perpetuamente.

No hay otro universo que este universo humano, el universo de la subjetividad humana. Esta unión de la trascendencia como constitutiva del hombre, en el sentido de rebasamiento, y de la subjetividad, en el sentido de que el hombre no está encerrado en sí mismo sino presente en un universo humano, es lo que llamamos humanismo existencialista.

 
< Anterior   Siguiente >

© 2014 El Rincón de Burdon
Joomla! es Software Libre distribuido bajo licencia GNU/GPL.