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| Ibn Hazm de Córdoba, un pensador polémico y enciclopédico |
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| Escrito por tilde | |
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Ibn Hazm de Córdoba, un pensador polémico y enciclopédico
En su juventud, consagrado a la vida política y a la creación poética, llegó a convertirse en un escritor erudito e intensamente fértil que se dedicó con especial apasionamiento a los estudios filosóficos, jurídicos, teológicos, históricos y literarios.
Lo esencial de su pensamiento está centrado en tres problemas. Y en la respuesta que da a cada uno de ellos, revitaliza el pensamiento islámico de Occidente.
1. Sobre el sentido del amor, con «El collar de la paloma». 2. Sobre derecho, especialmente, con su obra «Kitab al-Muhalla>>. Ocupándose entre otros aspectos de la «guerra santa» y del estatuto de la mujer».
3. Sobre religión, destacó y fue pionero en el estudio y elaboración de la historia comparada de las religiones, haciendo gala de su erudición bíblica, distinguiendo a la perfección las sectas judías. Dotado de unos inmensos conocimientos y de una energía inagotable, Ibn Hazm sobresalió por el continuo inconformismo y la audacia revolucionaria que siempre presidieron su vida. Entonces el malikismo era señor absoluto en las escuelas de Córdoba y, sin embargo, Ibn Hazm decidió seguir las enseñanzas del maestro zahirí Abu-l-Jiyar de Santarén
Explicó cursos en la Mezquita Aljama de Córdoba entre los años 1027 y 1029, pero muy pronto los malikíes y el populacho denunciaron a este revolucionario maestro, ya que suponía un peligro patente para la ortodoxia religiosa.
Sus ideas, para los detractores de las mismas, causaban la corrupción de los fieles. Sus enseñanzas pronto fueron prohibidas.
Las fuentes islámicas nos han transmitido de Ibn Hazm la imagen de un polemista feroz que dotado de un verbo virulento atacaba de manera ardiente e incansable a sus oponentes. Nunca intentó matizar sus críticas. Nunca quitó hierro a sus opiniones.
Ibn Hazm rompió a lo largo de su vida con todo lo que la tradición cultural andalusí representaba. Fue por ello odiado universalmente y terminó convirtiéndose en un islote solitario dentro del panorama de nuestra cultura islámica medieval.
Legitimista omeya empedernido nunca renunció de sus ideas ni apoyó las causas de los otros. Con la misma intensidad con que atacaba a los bereberes de Granada criticaba, simultáneamente, a los adversarios de estos, los abadíes sevillanos.
No es extraño que excomulgado por los teólogos, perseguido por los reyes de las Taifas, odiado por sus colegas y negado por el populacho terminara Ibn Hazm no siendo admitido en ningún lugar. Sus ideas, siempre polémicas, le convertían en un huésped especialmente incómodo. Su intransigencia política y teológica le obligaron, en los últimos años de su vida, a retornar al cortijo rural que su familia había poseído desde siempre en Mont Lisam (Montija), en tierras onubenses.
Al arabista español Miguel Asín Palacios le debemos la primera traducción del Fisal, sin duda la obra más ambiciosa de Ibn Hazm.
De espíritu rebelde y genio vigoroso, Ibn Hazm se opuso a la escuela jurídica malikí, dominante en el Islam español, y defendió con éxito la escuela zahirí. Por encima de las persecuciones y censuras que soportó en vida, Ibn Hazm representa mejor que nadie al mundo intelectual hispano musulmán del siglo XI. Los estudiosos actuales encuentran en él el paradigma de la brillante cultura omeya.
(Breve resumen de Martínez Lorca, A., Maestros de Occidente. Estudios sobre el pensamiento andalusí y de Cruz Hernández, M., Historia del pensamiento en el mundo islámico, vol. 2) |
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