| Cita del día |
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Sólo tardíamente se adquiere el valor de sostener lo que se sabe (A. CAMUS). |
| Guillermo de Auverge |
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| Escrito por Burdon | |
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GUILLERMO DE AUVERGE: Guillermo de Auverge (más o menos hacia el 1190-1249), continúa la tradición de san Agustín, Boecio y san Anselmo, pero no sólo conocía las obras de Aristóteles sino también los escritos de los filósofos árabes y judíos, y no dudaba en utilizar ampliamente sus ideas. Guillermo de Auverge, encarna la transición del siglo XII al siglo XIII. Tomó de Avicena la distinción entre esencia y existencia e hizo de ella la explicación de la finitud y dependencia de las criaturas. EL esse, existencia, no pertenece a la ratio o esencia de ningún objeto, salvo aquel único objeto (Dios) en el cual la existencia es idéntica a la esencia; de todos los demás objetos la existencia se predica sólo "accidentalmente", es decir, pertenece a ellos por participación. Según Guillermo de Auverge, Dios creó el mundo directamente. De ahí se sigue que Dios ejerce providencia respecto a las cosas individuales. Igualmente rechaza la doctrina aristotélica de la eternidad del mundo. Con respecto a las pruebas de la existencia de Dios, es un hecho curioso que Guillermo de Auverge hizo poco uso de las pruebas empleadas por Aristóteles y por Maimónides. No nos da la prueba aristotélica de Dios como primer motor inmóvil, y, aunque indudablemente él considera a Dios como Causa Primera, su prueba característica es una que recuerda al menos la línea de argumentación adoptada por san Anselmo, aun cuando no reproduce el argumento anselmiano. Es una argumentación que procede del ser que existe por participación al ser que existe esencialmente, per essentiam. Eso sugiere inmediatamente la prueba a partir de la contingencia, que aparece en las filosofías árabe y judía, pero Guillermo prefiere argumentar de un concepto a otro. En cualquier caso, aunque es fácil tener la impresión de que Guillermo no hace sino analizar conceptos e hipostasiarlos, su prueba no es meramente lógica o verbal, sino también metafísica. Por otra parte, Guillermo aceptó la doctrina aristotélica de la composición hilemórfica, pero se negó a admitir la noción avicebroniana de que las inteligencias o ángeles están compuestos hilemórficamente. Y, restringe la materia prima al mundo sensible. En su psicología, expuesta en el De Anima, Guillermo de Auverge combina temas aristotélicos y agustinianos. Por ejemplo, hay en el hombre una sola alma, que ejerce diversas funciones. Esa alma es creada e infundida por Dios, no engendrada por los padres ni educida de la potencialidad de la materia, y es, además, inmortal. Pero como el alma humana es una e indivisible, se sigue que toda el alma humana es inmortal, y no su parte racional simplemente. Sin embargo, aunque acepta la doctrina peripatética del alma como forma del cuerpo, Guillermo de Auverge sigue a san Agustín al negarse a reconocer una distinción real entre el alma y sus facultades. También es su teoría del conocimiento es observable la influencia agustiniana. Al igual que san Agustín, Guillermo subraya el conocimiento del alma por sí misma, su directa autoconsciencia, y, también como san Agustín, minimiza la importancia de los sentidos. Finalmente hay que señalar que Guillermo fue un filósofo y escribió como un filósofo, aunque en sus obras encontraremos temas filosóficos y teológicos tratados a la vez en el mismo libro, un rasgo común a la mayoría de los filósofos medievales.
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